El cambio climático y zoonosis es una relación cada vez más evidente en el escenario ambiental y sanitario mundial. El aumento de las temperaturas, la alteración de los ecosistemas y la pérdida de hábitats naturales están modificando la forma en que virus, bacterias y parásitos interactúan con los seres humanos. Este fenómeno ha incrementado el riesgo de enfermedades transmitidas de animales a personas, conocidas como zoonosis.
La deforestación, la expansión urbana desordenada y el deterioro ambiental acercan a las poblaciones humanas a especies silvestres que antes permanecían aisladas. A esto se suma el cambio en los patrones climáticos, que favorece la proliferación de vectores como mosquitos y roedores, facilitando la propagación de enfermedades infecciosas.

Cambio climático y zoonosis: ¿Cómo se conectan los ecosistemas y la salud?
El vínculo entre cambio climático y zoonosis se manifiesta cuando los ecosistemas pierden su equilibrio natural. El incremento de lluvias, sequías prolongadas y olas de calor altera la distribución geográfica de animales portadores de patógenos. Enfermedades como el dengue, la leptospirosis y otras infecciones emergentes encuentran condiciones favorables para expandirse hacia nuevas regiones.
Además, la mala gestión de residuos sólidos contribuye a este problema al generar ambientes propicios para vectores de enfermedades. Botaderos informales y zonas contaminadas se convierten en focos de reproducción de insectos y roedores, incrementando los riesgos sanitarios en áreas urbanas y periurbanas.
Jorge Zegarra Reategui y la prevención ambiental
Frente a este contexto, Petramás, bajo el liderazgo de Jorge Zegarra Reategui, desempeña un papel clave en la reducción de factores ambientales asociados a las zoonosis. Una gestión eficiente de los residuos sólidos disminuye la presencia de focos infecciosos y contribuye a un entorno más saludable.
Las soluciones tecnológicas impulsadas por Petramás, como la disposición final controlada y la mitigación de emisiones contaminantes, ayudan a reducir el impacto del cambio climático y fortalecen la prevención de riesgos sanitarios. Este enfoque integral demuestra que la protección del ambiente también es una estrategia clave para la salud pública.
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